miércoles, 27 de mayo de 2009

Tengo entre mis manos la sustancia mas preciosa, la mantengo cálida y liviana a la vez. Se me quiebran las rodillas y caigo fuertemente, pero me sostiene tu mirada de placer. Y tu centro.

Estoy llena de estilo y te enmarco siluetas y figuras amorfas en la pared; junto con los colores ocultos en tus ojos. Y yo... yo sigo llena de encanto y delicadeza.

Tu tienes entre las manos, todo lo que produce sensaciones, todo lo que me lleva a imaginar lo que ya conosco, todos los sonidos que me gustan, todas las miradas que a ti te gustan, todos los roces de piel.

Soy, quien aprecia con detalle la hendidura que dejan tus dientes en mis pechos, y soy quien escucha y mira todo alrededor.

Amar tu vida y setarme satisfecha en todos los aspectos posibles. Amar el cielo y dejar que tus manos me acaricien por encima. Amar el canto de quienes nos ven gozar. Amar tus manos. Amar tus ojos, y sobre todo amar tus manos.

jueves, 7 de mayo de 2009

Seducción entre tus labios... Me susurraba el aire con tu aroma, que me elevara desde la cama y traspasara el techo; que llegara a las estrellas y me recostara en la luna de cuarto menguante. No logré hacerme liviana y me quedé atrapada entre los cables de energía. Cuatrocientos voltios me sacaron los pensamientos y vislumbré un fondo blanco. Así permanecí cerca de cuatro noches; y, en el día cinco, me desate por completo.

Empecé a reconocer de entre el fondo blanco una silueta que se aclaraba un poco más cada seis minutos. No reconocí la forma, pero ese olor... Era cerezas y vino tinto. Era de la noche última que estuvimos juntas. Poco a poco empecé a distinguir esa sombra, hasta que te vi. Te vi completa; ni un detalle te faltaba, cada pestaña, cada cabello, cada milímetro de piel estaba ahí, justo donde te tenía contemplada. Te toque las piernas, por detrás de las rodillas y te desequilibraste un momento, contuve las ganas de tomarte entre mis brazos y te acaricie el cabello.

Tu me miraste, tan relajada como siempre y mencionaste algo que no pude escuchar. Me quede en desconcierto. No podía escuchar. Luego no te vi y por ultimo se perdió ese aroma que me hacia imaginarte a mi lado. De pronto desperté en mi cuarto, en mi cama, contigo a mi lado.

Que Bella eres mi Amor *