Seducción entre tus labios... Me susurraba el aire con tu aroma, que me elevara desde la cama y traspasara el techo; que llegara a las estrellas y me recostara en la luna de cuarto menguante. No logré hacerme liviana y me quedé atrapada entre los cables de energía. Cuatrocientos voltios me sacaron los pensamientos y vislumbré un fondo blanco. Así permanecí cerca de cuatro noches; y, en el día cinco, me desate por completo.
Empecé a reconocer de entre el fondo blanco una silueta que se aclaraba un poco más cada seis minutos. No reconocí la forma, pero ese olor... Era cerezas y vino tinto. Era de la noche última que estuvimos juntas. Poco a poco empecé a distinguir esa sombra, hasta que te vi. Te vi completa; ni un detalle te faltaba, cada pestaña, cada cabello, cada milímetro de piel estaba ahí, justo donde te tenía contemplada. Te toque las piernas, por detrás de las rodillas y te desequilibraste un momento, contuve las ganas de tomarte entre mis brazos y te acaricie el cabello.
Tu me miraste, tan relajada como siempre y mencionaste algo que no pude escuchar. Me quede en desconcierto. No podía escuchar. Luego no te vi y por ultimo se perdió ese aroma que me hacia imaginarte a mi lado. De pronto desperté en mi cuarto, en mi cama, contigo a mi lado.
Que Bella eres mi Amor *
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